CATALINA DE PUCELA

 

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La sombra del grito en fatal río Pisuerga

sus plácidas aguas ya nunca la ahogan.

Huelgan lágrimas si para nombrarla recito,

lo pido: Castilla y Pucela, cadena y soga…

Elegía a Catalina de Pucela

Con rimas invito a honrarla en el lamento:

Elegía, a infinita parcela iré y no lento…

Vacía alma de plañir agua salina. Ausente

me siento en el presente sin más Catalina.

Elegía a Catalina de Pucela

Era en hospital del Río Hortega do mento,

tiempo ha ingresé, llegué, y besé el santo…

Veintitrés primaveras y sola en el cuarto,

con calma penetró amor pecho con jabalina.

Doctora

Así quedé prendado, de su belleza esclavo,

sedado en el verde de sus ojos al momento;

Inyección de adrenalina propina su cuerpo:

os cura oscuro menoscabo, amor de doctora…

formula

Mas no logró extirpar la flecha de Cupido

pues tensó su arco y disparó con puntería,

la herida agravó enseguida y pasó verano

pero con el beneplácito del enamoramiento

(que es estar enfermo y evitar la medicina).

Con complacencia atendía, le puso cuidado

y salí al buen estado de salud con tiento

(contando que superé el diagnóstico pasado).

Así contento, excitado, con júbilo tácito

como alegre son de laúd; era martes

y tan galante a por el sonante rendezvous

fui yo a con la doctora citarme dispuesto…

Estudiante-de-medicina_Mindy-247x300

Doctora, me permita ora llamarla Catalina,

quisiera después de sus labores brindarme

agradecerle todo lo que graciosamente dio.

Y gracias a Dios que resulta que accedió

a encontrarnos en Puente Mayor a la tarde…

Elegía a Catalina de Pucela

Sobre arcos apuntados hallo a la doncella

tan graciosa. Una Venus de Castilla, rosa

color en sus mejillas. La Pucelle o Juana

d’Arco: hermosa flor nacida tan en balde…

Elegía a Catalina de Pucela

Viome y sonrió, agua dulce meliflua fluyó,

mana el río, alcalde del brío, si caudaloso

está envidioso, reina y madre de mi salud,

de la fortuna que en la hora Dios nos dio…

Hirió corazones el hado hosco brusco y

separará adelante lo que a dos unió…

Sin razón es la vida fragmentos

de felicidad: de azar tan a pares o nones…

No me es justo este mundo lleno de amores.

cloudy

Pero antes de los nubarrones hubo soleado

día, paseamos de la mano, siendo agarradas

en verdad ambas almas de la vista asidas;

en mentira: ciegas mentes, locas sandías…

Se delataría pues La Leyenda del Pisuerga,

con tal nombre tales tripulantes albergas;

destinos que patinan sobre helado. Atinas

de pleno, ángel alado de pudenda puntería.

Elegía a Catalina de Pucela

Al sabor de un helado a babor las lenguas opinan

que dado el deseo el ser humano

se crea un encanto y un engaño,

que besando se anda el daño

y la herida, ese goce ciego,

siento ya a estribor…

Llegamos a Arroyo-La Flecha (con flechado juego),

mi doctora me recomienda que se encienda

un fuego de pasión donde se pierda

con fusión el ego y eso nos dé emoción…

flame

En el embarque “la Estación” nuestro amor

se apeó. Embriagado sopesé pétalos color

hemoglobina perfumados por la ensoñación:

la mejor aspirina. Me embargó la razón

y puse a la locura nombre de mujer herida:

Esa mujer son dos: ¿Soledad o Catalina? Confusión.

Elegía a Catalina de Pucela

Por la plaza de Zorrilla caminando fuimos

antes hasta el Parque de Campogrande. Veo

al rey astro acostarse y… ¡oh, poeta José!

Proseguimos, Casa Mantilla, concretamente

calle del Rastro. Hasta la casa del manco

de Lepanto a mi Dulcinea versos le canté.

Elegía a Catalina de Pucela

Elegía a Catalina de Pucela

Elegía a Catalina de Pucela

Maestro Miguel, me confieres gallardía

para hallar a mi amada Catalina

y ser caballero errante por un día.

Desconocía yo el infortunio trágico

que sobre mí se cernía…

Por no saber que sabiendo igual viviría

este romance desdichado:

Desconocerlo me hubiera sido no vivir,

ni saber lo que es amar y ser amado

¡Sabor agridulce pasado que me

supo tan bien, qué buena la dicha!

¡La alegría que se fue y que fue mi vivir,

que morir otra cosa no es mas que añorar!

… me dijo llorando el sabio que sí conocía…

Archivo:Casacervantes valladolid lou.JPG

Llegamos pues a la Academia de Caballería,

con picardía mi chiquilla se me arrodilla

y del brazo la tomo como si ya fuese mía:

Presto paseo a la doncella escasas millas…

Elegía a Catalina de Pucela

Dimos rodeos ante El Palomar.

Sus mensajeras no traerán la paz.

Es mi vida prisión

de servidumbre y cuita:

soy hombre y rapaz.

Es La Faisanera.

Fuente de la Fama agüita,

y no suena la trompeta.

¿Qué esperas, fotógrafo?

Yo una pena pétrea…

Elegía a Catalina de Pucela

Archivo:Fuente Fama VA (1).jpg

Archivo:Fotografo VA.jpg

Cati, cuídese señorita y no se me pierda,

que nunca sirena has sido ni de cisne

es mi canto: Solo nuestro tiempo vuela…

Aquí la Pérgola nos recibe, la agua verde

de pozuela. El único pez que sostienes

es el par que brinda el mar de marzo…

Archivo:Fuente Cisne CG.JPG

Eso le dije entonces y aquí solo me hallo

en San Benito del Real. Estando ya a mayo

rezando por ti estoy también en San Pablo

dependiendo de si es mi vida tragicomedia

de corral o si hablar ya de real calvario…

Archivo:Valladolid - Iglesia de San Benito 002.jpg

Archivo:Fachada de la iglesia conventual de San Pablo (Valladolid).jpg

Os iba contando sobre la cita: Y partimos

de Campogrande y estuvimos en Plaza Mayor

donde vive tal príncipe, ahí te desmayaste…

“No es nada, amor, sólo cansancio”, dijiste,

mas crédulo de mí nos volvimos al Puente

Mayor donde comenzamos todo este periplo…

Mindy-Sittinpretty-

Tú llorando sin saber por qué, alabando a

Dios yo por haberte conocido; y se te pasó

al final la tontería a base de besos y de

abrazos, de cuántos te quieros y te querré…

Ahora ya nunca sabré el porqué del llanto…

Archivo:Casa de El Príncipe Valladolid, España.jpg

catiamor

Hablamos y quedamos para la siguiente vez

¡Inocente de mí! ¡Quedar para cenar en las

próximas jornadas! Me despedí con un beso

y tú te fuiste por tu lado y yo por el mío

¡Oh, espanto!

A partir de aquí ya no quedaría nada…

Elegía a Catalina de Pucela

No finalizaron allí las argucias del sino

que comenzando a llover atisbé tal sonido

que no era agua caer sino que procedía del río…

Sin más me di la vuelta mas ya no te vi:

¡La corriente trajo tu muerte, sí,

el puente fue tu asesino!

caticae

Antes de hundirte:

¡Amor!  me gritaste

¡Amor mío! grité yo

¡Qué desgracia,

qué funesta suerte!

¿Pero me atreví a saltar?

No.

Mirándote perdida

así muero yo…

La gente un roto tacón

más tarde allí halló…

Tu cuerpo inerte

mal Duero se lo llevó,

con torrente de muerte

fuerte te arrastró…

Estos versos y un duelo

llenan el vacío silente:

Enterrarán mi cuerpo ausente

de cobarde amor baldío…

¿Qué pecado ha sido el mío?

¡Oh, fatal ruina! ¡cruel destino!

…Que no hice nada… Catalina…

Elegía a Catalina de Pucela

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