ENAMORADO DE DAFNE

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Mi retrato de la Dafne original.

Muy a pesar de un inoportuno éxtasis el dolor recorre mi frágil cuerpo con acento de muerte: Me estoy asfixiando, ella drena mi vitalidad y la usa para incrementar la suya propia…

Mientras agonizo sudando y sin fuerzas, observo cómo le excita llevar a sus víctimas a múltiples orgasmos, a cual más mortífero; y aunque siendo tal enfermizo fetiche algo concebible por la mente humana, nunca llegué a pensar que Dafne está tan contrapuesta al orden de la vida e incluso de la naturaleza ordinaria; sin embargo, y paradójicamente, para mí es un summum: lo que se dice un compendio de lo mejor que la existencia puede ofrecerte condensado en unas horas. Y aquí me encuentro apresado entre el vaivén compulsivo de sus incoloras caderas, su intenso perfume herbal, y la breve trayectoria hasta mi desaparición que pulsa ya adueñándose de mi sufrida y descontrolada memoria…

Sí, ayer fue viernes… Dafne volvió a mi vida de la forma más inesperada… Estaba yo sentado en el sofá del salón sobre las tres menos cuarto de la mañana, tardecito… Había sido una jornada dura en el curro (en verano trabajo en el office de un pequeño hotel, ya sabéis, cargando y fregando platos), e iba a sintonizar el telediario mientras devoraba un sabroso plato de mi cada vez menos amada pasta (caracoles concretamente) con tomate frito y queso en polvo baratunos, de marca blanca; lo sé, las harinas industriales de la pasta causan inflamación en el intestino y picos de insulina… Y ese tomate y queso son basura como alimentación… Pero un capricho es un capricho, no puedo ser sano y Paleo al cien por cien día tras día… Cada cual tiene sus vicios, me hubiera gustado acabar con ellos, pero ya es tarde…

Regresando al tema: Me costó atinarle al puñetero botón de goma blanda y requetegastado de ON para acabar por darme cuenta al minuto de que eran las pilas del puto mando… En fin, la diminuta pantalla de mi televisor de no-plasma se encendió con su ya familiar cosquilleo acústico, y allí estaba ella: DAFNE... ¿Por qué? No me preguntéis: me estampé directamente contra su mirada verdosa casi color miel, y sentí asombro, intriga y un estremecimiento incómodo (Ahora ya no podría resistirme a contemplarla cada noche como conductora del telediario… ).

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Aproximación a lo que vi en la pantalla.

Dafne es una chica guapísima, risueña, aunque algo melancólica; sus ojos son bastante expresivos, quizá nerviosos, grandes, y algo bulbosos (sus rasgos son un poco como de anfibio); tiene unas cejas largas y finas, por los hombros le cae la melena, no muy espesa, lacia y de castaño color. Su nariz es de base estrecha con el puente alto, y podría considerarse regular tirando a pronunciada, tiene los labios finos que coronan el mentón sustancioso, pronunciado y fuerte; de ancha quijada y frente redonda, amplia y despejada…

Yo la recordaba con un look más juvenil, justo como cuando la conocí años atrás, lógicamente… Ahora, y encima en la pantalla pues parecía toda una mujer hecha y derecha… Aunque está un pelín estropeada, aparte de que siempre ha sido algo madura para su edad y físicamente tiene un tipazo: es alta, atlética, de impresionantes piernas, talla 90, etc. Datos interesantes para mi sector.

¿Por qué estaba ella allí? Me supuse que por ser una mujer seria, trabajadora, de buen ver… Así es más fácil llegar al deslumbrante mundo de la información televisiva ¡Cuánto me equivocaba! Eso sí, al margen de todo esto, no sé por qué pero su tez… el color de la cara digo, estaba macilento ¡Vamos, grisáceo! Casi parecía fatigada o enferma… Pero, claro, estando tan buenorra obvié esta pequeña percepción mía que fue inmediatamente achacada a un problema de la televisión (Soy un mago en cuanto a racionalizar… ).

Así las cosas, cené y recé porque la despidieran de la cadena (No por nada, simplemente considero a Dafne algo muy mío y no me gustaría verla convertida en un sex symbol a nivel nacional o que acabara desnuda en alguna revista… No la quiero compartir con los machos del país, disculpad mi falta de generosidad). Tras eso me piré a mi fuerte camastro a sobarla un rato. Resulta que esa noche, anoche vaya, tuve un sueño curioso…

Soñé que volvíamos unos seis largos años atrás cuando éramos adolescentes y que, entre otras cosas raras, finalmente conquistaba a Dafne en una fiesta bizarra en un jardín botánico… ¿Qué cosas raras hace el cerebro por las noche, eh? Adivinad: Me desperté a la mañana del sábado…

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¿Posible influencia?

No, ya en serio, me desperté y RESULTA que ya no estoy en mi cama, en mi cuarto, sino AQUÍ en algún otro lecho lleno de polvo, en una desvencijada y oscura habitación de hotel con todas las ventanas cubiertas de tablones clavados… Lo típico de una película de terror, eso pensaría animadamente si no fuera porque no tiene ninguna gracia, ni puta gracia… Deduzco que son las siete de la mañana y estoy aturdido por alguna droga, quizás extramonio, agonizando con algo encima que era la mujer de mi vida y que ahora me está estrujando el cuerpo con demasiada fuerza como para ser la misma de antes… Mi plexo solar se está comprimiendo en cualquier dirección errónea y ella se está corriendo, disfrutando del poder que, imagino, alguna especie de sustancia, ente demoníaco, o ítem mágico, le ha brindando sobre mí ahora. El caso es que, en parte, agradezco esta dulcísima experiencia fatal que temo seguro resultará en mi muerte pues ya no puedo respirar apenas… ¿Por qué no hubieran podido salvarme?, ¿Dónde están tus amigos cuando los necesitas?

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Aproximación a mi lecho de muerte.

Yo no lo sabía entonces pero mi colega Pedro llamaría a la puerta veinte minutos después de acostarme ese viernes, así que técnicamente lo de que despertaría al día siguiente, sábado, es un poco más tarde dado que no pude dormir mucho esa noche… Lamento el anterior párrafo de flashback gratuito…

Pedro apareció con su modelito habitual: camisa vieja de color claro, cerrada del todo hasta el botón del cuello, a lo cura style, gafas pasadas de moda y bastante sucias, descolocadas… un pantalón pirata súper ancho que se le va cayendo porque el cinturón de tachuelas emo no le cierra nunca bien; deduzco que gusta de huchearse (mostrar la raja del culo) ante el mundo. Por lo demás es el típico freak fanegas (gordete), calvito, de estatura mediana-baja… Lo describo con realismo malicioso, perdonad, en estos momentos de dolor y agonía odio a todo el mundo… Me dijo que saliera un rato, que era viernes, y que por mucho que yo hubiera “currao” tocaba fiesta y despejarse de la rutina… Hum, ahora mismo me estoy cagando en su fucking estampa, es el típico encerrado a muerte y justo hoy se encapricha de salir Dios sabe dónde…

Yo tan poco preso y saludable en ese momento le dije que bueno, genial, y me cambié de ropa en cero coma, fuimos a comprar unas estrogénicas “litronas” de birra en su viejo, destartalado y pútrido coche, y luego me comentó algo de una fiesta “ocupa” en cierto caserón abandonado. Creo que era el mejor plan que teníamos en años (pero ni de coña, no salgáis jamás a fiestas ocupas, o bien no repitáis este plan, os lo ruego… ). Tras media hora de conducción por una autopista oscura y vacía llegamos a nuestro destino… Lo cierto es que ni me fijé dónde quedaba el lugar pero me da que esto está más lejos de lo que cualquiera se pudiera imaginar… ).

Tras salir de esa basura de “cuatro latas” nos encontramos con un alto edificio en reformas, de apariencia viejuna pero decorado con cierto estilo moderno como de fábrica chic, desgastado digamos. La obra parecía abandonada si bien los ocupas le habían dado un toque bastante hogareño e iluminado. La puerta de entrada estaba escondida en un lateral, probamos a golpear la oscura madera carcomida y cascada… Un olor a humedad recorría el lugar, procedente de la costa, los matorrales, materiales degradados y las altas horas de una especialmente negra noche. Nos abrió un sujeto alto y rubio, pálido, y que casi sin mirarnos se volteó dándonos la espalda dirigiéndose de nuevo al tumulto de adolescentes modernitos que danzaban muy tímidamente al son de una sosa canción indie nacional.

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Aproximación al aspecto del edificio.

Lo primero que pude apreciar fue que toda la gran iluminación era natural (lo que conocemos por candelabros y velas), inmediatamente pensé en que los anfitriones/organizadores o bien son unos góticos pasados de rosca o bien unos hippies medievalistas… La peña del lugar estaba formada por pijos clubbers, emopunks de revista, y algún pequeño grupo de indies gafapastas fumando sentados en los numerosos sofás blancos, de apariencia esponjosa y cara…

Habíamos pasado al salón cuyo suelo era de mármol, con una escalera situada a la derecha y justo delante del todo una barra con un par de camareras, o bartenders que les dicen ahora, típicamente macizas. A nuestra izquierda se encontraba la cocina, que despedía un rico aroma a canapé, y pude observar una amplia gama de entremeses y aperitivos caseros de no sencilla elaboración. Todo me llevó a pensar que esos góticos o hippies habían pasado por un módulo de cocina y que se las daban de gourmets crema.

Llevado por la curiosidad me acerqué a una de las mesitas de cristal situadas frente de los sofás, por supuesto ocupada por los mencionados indies, y les pregunté si tenían algo de tabaco. No me respondían, tuve que insistir tres veces, parecían muy absortos en el ambiente, y ciertamente, me resultaron muy antipáticos (Esto al margen de que finalmente no me brindaran un miserable cigarrillo). El Pedro trajo dos de ellos que según decía los sustrajo directamente de un paquete ajeno al percatarse de que todos los invitados debían de estar muy drogados de algún material alucinógeno que los dejaba bien chill (relajados a lo zombi).

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Aproximación a los emopunks de la fiesta.

Nos sentamos en una esquina, de chiripa encontramos dos sillas de madera libres que eran un mínimo de majestuosas (tal apreciación de las mismas compartí con mi amigo), y fumando allí, con el calor de julio encima, acabamos hablando de las malas caras que abundaban en el lugar. Yo supuse que era gente de la noche, aves nocturnas que diría el Tino Casal (y como gustaba de auto-definirme); la cuestión es que era bastante raro para nosotros topar con una fiesta así en esta temporada del año y en un edificio cercano de la costa. Los invitados parecía que no habían pisado la playa o tomado el sol jamás y vestían de invierno…

Estuvimos fumando un rato sentados, sintiéndonos los presentes más ajenos al lugar… Hasta que divisé un par de piernas tan irresistiblemente suculentas como familiares. Mi vista comenzó a realizar el ascenso por un cuerpo atractivo y sinuoso, algo atlético. Posé la mirada en unos pechos de delicia que me causaron tal déjà vu que… ¡Voilà, era Dafne! Bueno, la neodafne macilenta de las noticias… Portaba un vestido negro de lentejuelas, estaba sexy pero fantasmagórica. Algo yonqui esta chica pensé… Justo como todos los presentes, pero joder, es Dafne al fin y al cabo, cualquier objeción a su persona no pasaba jamás por el filtro enamorado de mi conciencia.

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Aproximación a la neodafne.

He de aclarar que Pedrito, el colega, no la conocía sino de vista, y que estaba ya hastiado de la escena autista, su humor se había tornado irascible de forma paulatina, y comenzó a gorronear empanadillas y canapés mientras bailaba burlonamente al son de la típica balada punk comercial americana mientras se quejaba en alto continuamente de que ojalá pusieran algo de dubstep.

Yo lo contemplaba a ratos disgustado porque, claro, ante la presencia de Dafne yo cuidaba mucho las formas y la imagen que daba, y el chaval en ese plan pues te hace quedar mal… Igualmente no había tiempo que perder y me acerqué a ella bastante nervioso con la idea de entablar un diálogo lo más ameno y desenvuelto posible.

Allí estaba ella, bailando muy suavemente en plan ochentas, haciendo de la fiesta un espectáculo si acaso era posible eso… Estaba de espaldas entonces, así que le di un tímido toque en el hombro.

– Hola… ¿Buenas? ¿Dafnesita?
– ¡Oh! Mire quién, este Benisio beníbiris, cómo así con usted… ¿Qué hase por acá?, ¿quíubo, ah?
– Sí, bueno, pues por aquí con un panita que me trajo… pero faltan pilas aquí, ¿no?
– Sí, esta gente son siempre así. Me gusta este lugar porque puedo bailar tranquila, a mi aire, sin verme comprometida a platicar.
– ¡Sierto! Oye, te vi en el telediario ¿Cómo así? ¡Está chévere!
– (Risita) Terminé los estudios de periodismo y bueno… Tuve suerte pero ando bien verraca…
– Bueno, yo te vi y lo hisiste genial, así que relax, Dafnesita, que seguro que te ganas el puestico y todo buena onda, ¿sí?

Así discurría nuestra conversación y las cañas p’al buche, las miradas se cosían, algún baile que otro nos marcaríamos… hasta que sonó el puñetero móvil: Era Juan José que venía hacia aquí pero no sabía dónde quedaba exactamente el sitio así que tuve que salir a esperarlo a la puta calle. Me despedí de Dafne, obviamente mosqueado, y salí fuera, esperando una media hora hasta que llegó el Juanjo, otro amigo mío. Se le puede describir como corpulento, de cabello moreno, vestía una camisa hawaiana y unos pantalones cortos, calzado deportivo barato; en general es muy directo con la gente, casi rudo, a veces extravagante, otras locuaz, y siempre aficionado a la informática, los juegos de rol y de video, la biología y los documentales. Entonces no reparé en que para no conducir tardó relativamente poco en llegar…

Le comenté que la cosa estaba muy poco movida. Pedro saludó a Juanjo y le preguntó si se podía ir a dormir en su coche (¿Qué coche? Juanjo  no conduce…), que el suyo quedaba lejos (Pedro mintió en esto). Esa fue la última vez que lo vi… Juanjo entró y se puso a beber y a curiosear con los indies autistas y yo fui como una flecha al encuentro de Dafne.

Su sofá estaba cerca de la cocina y había un pequeño transistor al lado emitiendo música hip hop old school de los noventa. Por la hora pronto amanecería. Mientras me acercaba ella miró y sonrió tímidamente, me pareció que se estaba rulando un cigarro y que le daba corte que pensara que era un peta o algo por el estilo… Me senté con la paranoica sensación de que estaba siendo brusco e invasivo con ella. Dafne, a mi vuelta, estaba bastante distante y monosilábica. Estuve bebiendo y escuchando la radio, solté un monólogo comentando los temazos que iban sonando. Ella fumando algo que parecía hachís, tratando de mantener la compostura y la clase, con evidente sueño pero cómoda con nuestra situación. Así sentados pude observar con detenimiento su piel y resulta que no estaba tan pálida como me lo parecía. Su presencia cercana me obnubilaba, sobre todo su mirada que se iba acaramelando cada vez más, no sé si por causa del ciego mayúsculo que debía llevar…

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Aproximación a Dafne y su droga.

Juanjo vino cansado y se sentó a hablar; al rato ella se inclinó hacia la parte baja del sofá, alargó el brazo y sacó una lámina de cartón barato con una bolsita de plástico que contenía un polvo de apariencia azucarada. Nosotros atónitos le preguntamos que qué era eso y ella nos dijo con tono frágil: Pues es… este basuco, es que tengo serios problemas de adicsión, y, bueno… con esto del trabajito estoy bien estresada… Pero ahorita lo voy a dejar, ¿eh?

Nos explicó que esa droga era similar al crack de bajo costo y que estaba elaborada con residuo de cocaína, procesada con ácido sulfúrico y queroseno (Muchas veces suele usarse cloroformo, éter o carbonato de potasio entre otras cosas). (?).

Me indigné, me apetecía hostiarla por maltratarse así, y fui directo a por más birra para sofocar la furia. Gran error: tremendo cebollazo me pillé. Pero al menos… pues me reía, cosa que hizo que el ambiente se enrareciera demasiado, tanto que Juanjo se piró afuera a fumar porque decía que quería ver el amanecer. Excusas, él nunca ha fumado… Era desde luego la noche más rara de mi vida.

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Una muestra al azar.

Pero me vino bien porque ella drogada era tan, tan adorable y juguetona que aunque sabía que era solo un efecto de la porquería que se metía decidí optar por el pernicioso carpe diem y en un momento de tonteo besarla. Antes de mi particular y relativa victoria, decir que no estaba de un humor tan dulce como os he narrado, sino que tenía unos prontos de oscuridad y tensión muy poco saludables, es más, me aterrorizó porque se ponía violenta y pasional… Pero eran episodios fugaces así que me ganó su magnética belleza narcótica, como de sirena cadáver encallada en un sofá.

En fin, después de arrumacos, liarnos a tope, etc. empecé a sentirme pesado y embotado, la cabeza me empezó a dar más vueltas de lo normal después de toda esa barbaridad de cerveza ingerida. En un principio lo achaqué a su saliva “tóxica” pues quizás le quedaba algo de esa mortífera sustancia ahí en la boca y yo lo había chupado todo, a saber… El caso es que en mi soporífero pompazo medio psicodélico la recuerdo diciéndome: Jamás me hagas enfadar, amorsito, porque a las buenas soy la mejor, pero a las malas… No quieras jamás conoserme de malas, Benisio

Creo recordar que me partí de risa pensando en que es lo típico que dicen todas las tías cuando te han tomado por su novio, que se creen todas muy chungas y peligrosas al mosquearse… Al rato, la tomé de la mano como pude y subimos las escaleras tambaleándonos por los pasillos del misterioso lugar hasta un cuarto cualquiera…

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Escaleras muy similares.

Debí caer justo, justo en esa que cama que mencioné en el flashback, hará menos de quince minutos, sí, ahora sí es sábado, hace quince minutos aún respiraba un poco porque vaya besos me daba… Casi me comía literalmente, y yo tan feliz y dolorido, claro (¿Quién no lo estaría con semejante mujer?). El caso es que todo iba perfecto. Ella se desnudó, aluciné con su cuerpo, me desnudé, me lo comió todo; en fin, lo que viene siendo el proceso habitual de cópula abierta en el ser humano salvo que… Sí, ella, digamos que… “por dentro” pues… estaba… ¿Cómo decirlo? Tengo que contarlo para que la historia tenga sentido aunque es poco caballeroso… Ella oral y vaginalmente estaba muy seca y fría… Justo como un cadáver, imagino… (No soy necrófilo).

Con todo, se me puso encima, se la metió y casi me arranca el prepucio en el intento… Al rato sí que se lubricaba pero su mirada empezó a turbarse y a tomar un brillo sobrenatural y enfermizo que me empezó a hacer sentir muy inquieto (Sumado al hecho de que no sabía cómo con tanto alcohol encima mi polla seguía enhiesta). Vamos, que yo no me corría y ella dale que te pego, dale que te pego, volviéndose cada vez más loca; de repente, empezó a golpearme con excitación, con rabia manifiesta, y yo perplejo que no sabía si disfrutaba o si mejor me iba pitando…

Comencé a percibir una especie de efluvio vegetal muy fresco en ella, como un sudor olor a césped que inundó la habitación… Entre extremo placer, confusión, y sí, horror, me abrazó y empezó a apretar, y a apretar y a apretar… Chillé acojonado, y de repente no pude respirar, solo contemplaba su cuello pegajoso, verdusco, que se iba tornando gris y luego otra vez como verde, venas y venas aparecían y palpitaban… Mis globos se iban saliendo de las cuencas, de repente me dí cuenta de que estaba completamente inmovilizado y que sentía muchísimo dolor por el cuerpo… Eso me llevó a creer que me estaba revolcando por una cama con cristales rotos pero justo en su repulsivo cuello asomó una púa negra rasgando su coagulada y horrible piel.

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Ilustración bastante fiel.

Más púas aparecieron, alguna me rasgó media cara… Ella gimiendo como una posesa mientras el lecho quedaba bañado en savia y sangre… Me succionó el pecho rajado y comenzó a salivar un ácido abrasante… Me arrancó sendos pezones a mordidas (Mejor no imaginéis cuánto duele…).

Estaba hecho una mierda, era ya piltrafa orgánica que se sumía en un patiment y extásis indescriptible, semejante al que deben de conocer los insectos cuando las devora una venus atrapamoscas. Sentí como mi carne dentro de su carne (mi pene) se deshacía por la acción de sus ácidos… y ella se alzó sobre mí cubierta ahora de vegetación exótica, los pechos tenía floridos, y varios tallos brotaban de su cenicienta y musgosa carne… Intenté mirar mi cuerpo, alzarme un poco, pero todo se hallaba oculto por un follaje de laurel que le brotaba del vil coño. La criatura crecía en poder y tamaño… y se multiplicaba…

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Ilustración de un tal Boris que refleja un poco la situación.

El cerebro debe de ser un órgano maravilloso porque me acabo de dar cuenta de que lo del bazuco era todo mentira, que lo que se había fumado era químico nutriente para plantas y que por eso solo bebía agua y no cerveza… Muero, muero y el amor de mi vida es la causa de mi muerte…

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Venus atrapamoscas real.

Este fue mi último pensamiento antes de despertar todo sudado por una intensa fiebre el sábado… En mi propia cama… Buena jugada, inconsciente, cada día te superas, cabrón…

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