RELATO DE HUMOR:”Biografía de Bryan Shafty” – 1

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Bryan Shafty, ese vaivén lejano-

“Y después del show: A dirty clap

-Este escrito está dedicado a un tal Duck Leonard que ha fallecido o bien está por nacer-

¿Agradecimientos? Mejor expresado: desagradecedimientos a aquel cuyo nombre no he escrito aquí (inserte su nombre).

Escrito por: Old nigro Zamboreador.

ATENCIÓN: Este texto contiene infinitos anglicismos y párrafos líricos en la que fue lengua de Shakespeare y hoy de Donald Trump. Si el lector no profesa amor por el universo yankee mejor que cierre el artículo aquí mismo porque esto es solamente el eco distorsionado de una década dorada de la música, el capitalismo y la influencia del imperio estadounidense. También es la herencia de un pueblo esclavo y sometido, que es el africano, de su slang o jerga (ebonix), y de todo el sufrimiento que este arte musical ha bebido (country, blues, rythm and blues y gospel) para florecer y brindarnos luz a posteriori.  También es un himno a un tiempo en el que los coches molaban y aún no habían degenerado a mera cochambre mecánica. No queremos comunistas leyendo este texto, tampoco yonkis de la marihuana. 

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Me he decidido a redactar de memoria este artículo sobre la lejana leyenda del rock and roll de la década de los cincuenta B. Shafty  para que alguien (que no el lector) se sorprenda de los estragos que el ingrato classic rockandroller puede hacer con la memoria colectiva.

De todo corazón espero que Bryan, donde quiera que repose su alma, se alegre de este retorno narrativo a sus andanzas y peripecias musicales. Informamos de que se encuentran en subasta muchos artículos recuperados de Shafty: peines (a partir de 100$), trajes, guitarras y, entre otros muchos, el tubo de considerable tamaño que colocaba en su jardín para componer en las noches y dormitar estilo Nobita (1500$).

Intro: A flaming STAR (currently stardust).

¿Quién nos hacía bailar por allá en los adinerados años cincuenta?

Who made us dance when we were rich men?

¿Recuerdas a ese estrépitoso muchacho de pelo rizado en pecho?, ¿y en su cuello el pañuelo más colorido?

 Sí, muchachos, ese de alocada guitarra, de microscópico pendiente, ¿Aún no recuerdan?… Ese rubito de tupé sólido y sonrisa solar…

¡Ah, bien! Ahora sí lo trajeron de vuelta a vuestras cabezas: Bryan Shafty. ¡Qué héroe!¡Qué buenos rocanrroles se montaba ebrio como blanco cabrito, eh! Claro, eso decían los nuestros (comunidad negra) arropándolo de halagos, sí… Eso es justo lo que quería expresar, y ellos también se expresaron (la comunidad negra), pero sobre todo él; por eso yo lo repito: THIS is history! Oh, boy!

Los de la época lo cuentan todo de seguido, largan como gallinas narcotizadas, así no hay quién comprenda en esencia lo que representa para el afroamericano este músico angloamericano (de raíces irlandesas y cherokees). Ya solo quedan vejestorios, por eso es hora de fijar de una vez la trayectoria de esta figura. Lo que una vez fue verdad y la damned censura gubernamental sepultó en olvido o silencio forzado.

All of this rock history comenzó en la Marybone’s Main High School en 1945.  Comienzo con esto porque es un dato que ha estado perdido por demasiado tiempo… Fuck that! ¿Quién lo sabía? ¿TÚ o ÉL? Nadie: Solo YO, boy… Pero antes de centrarnos en el arte del músico, repasemos brevemente sus orígenes. Bryan nació en 1935 en el pueblo de Marybone, hijo de Bradley Shafty (irlandés inmigrante, regentó un bar del pueblo y murió en una pelea callejera golpeado por jóvenes maleantes cuando Bryan tenía 10 meses) y Greta Robinson (de la localidad pero descendiente de indios cherokees solo por parte de la abuela materna, se dedicó a cuidar fielmente de Bryan hasta que desapareció en extrañas circunstancias cuando el niño tenía tres años). Abandonado a esta suerte, Bryan fue internado en el orfanato de St. Glady’s hasta los doce años.

Ese muchachito que era entonces tenía un tipo de cabello rubio claro, casi élfico. ¡Oh! Era el chico un caso clásico de bueno para nada (y para todos lo era entonces, podéis jurarlo). Ya con trece años, hecho teenager, huérfano aún, pasaba largos períodos de escasez de alimentos ¡Eran los tiempos de la guerra! La terrible WW2 azotaba Europa y los recursos se destinaban allá: fue un gran sacrificio que soportó parte del pueblo americano. Si bien se creaba mucho empleo también es cierto que los huérfanos quedaron desamparados, pues nadie los contrataba debido a su conducta impredecible y lack of discipline. Todo esto que puede sonar trivial para muchos forma parte de la base del (en lenguaje artístico) “pozo de inspiración” para posteriores letras, una influencia que nunca dejó de determinar la temática vital de su obra, tanto en sus inicios como en sus postrimerías. Ejemplo de esto es este extracto del sencillo Whopie Pie (1953):

“I´m a puppie! I’m gettin’ slimmer. My shit is gone without nothing to eat: It´s a Whopie!”

Uno de sus celebrados éxitos, perteneciente al LP “I´m the hungriest NOW”.

Por su onceavo cumpleaños fue obsequiado por parte de un amigo del orfanato con una guitarra vieja Rickenbacker de procedencia ilegal posiblemente. Pronto tras adquirir cierta destreza con la guitarra en el año 1950 (autodidacta siempre) dominó como nadie (dado que fue el creador) el estilo bleep whacky (presentado en 1952): un desafío constante a todo, el más suburbano de cualquier estilo en boga; se llevaba, pues, la guitarra de mástil curvo, generalmente manufacturada (modificó artesanalmente su Rickebacker) y manudescompuesta después ante el público, precursor de lo que sería The Who o Hendrix. Solo así podía uno sobrevivir a los escenarios de los deadly fifties en Marybone Town. Eran años donde la guitarra de mástil curvo de empleaba a más no poder en cualquier ámbito: construcción, hostelería, hípica, etc. pues era barata y asequible, estaba de moda, era producto nacional: Lo tenía todo para ser un éxito de ventas en el sector joven de la música y fuera del mismo. Este estilo era principalmente atonal pues Shafty era un rebelde de lo establecido y un autodidacta más del espíritu que de la técnica, con sencillos acordes y breves solos de intermitente aparición conseguía el efecto buscado a la hora de expresar la música, de ahí el componente whacky, auténtico precursor de la punk attitude.

Si nos adentramos en la teoría musical del estilo B.W (bleep whacky), se acompañaba el main riff y el beat rythm con secuencias de palmas artesanales, hechas principalmente con manos. El elemento tercero tras guitarra y vocalización, esencial, era una solitaria trompeta que daba el espasmoso final: el bleep o “recurso en fuga” (término usado por la crítica especializada a posteriori). A pesar de contar un un público procedente de la zona rural y reacio a la novedad, en sus comienzos Bryan (entonces usaba el sobrenombre de McKemboe) empleaba el bleep en distintos segmentos de sus canciones para precipitar un mayor aplauso forzado, el trompetista debía dominar el hard windin’ blow y dar lo mejor de sus marchitos pulmones pues el bleep iniciaba la secuencia mecánica de rasgueo rápido de guitarras: era el momento perfecto para un solo con efecto reverb bien cargado y un doo wap de blancos (secuencial). El rubio, haciendo gala de su humor rústico, en su círculo apodaría a esta parte de su espéctaculo (donde no cantaba pero hacía inteligentes juegos de pies) como: shittin’ a load o’ crap on their faces time. (Continuará).

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